lunes, 2 de junio de 2014

Acá tenés la flor de loto

Ahora que pegó esta cuestión del misticismo y todos hablan de las vibras y la energía como quien habla del clima, el resto, la resaca de esa gente en la que me incluyo, por rechazo al mundo de hadas de Cris Morena nos alejamos cada vez más. No es que  me haya vuelto escéptica, cada tanto me clavo un librito de autoayuda medio encubierto que hable de ley de atracción y esas cosas pero me jode que se haya banalizado tanto. Igualmente uno elige con quien juntarse y puede alejarse de las personas en ese mambo si resulta molesto, el problema es cuando esas personas son las de tu entorno y no da para cortarte.
Fui mucho tiempo a un psicólogo transpersonal, de esos con los que hacés terapia como con cualquier analista pero le agrega unas jipeadas: meditación, musicoterapia, flores de bach y otras yerbas. Me encantaba, porque no era sólo descargarme y salir a la calle y volver a enloquecer; me iba en otra frecuencia. Ivan era y es lo más, porque si bien es un tipo súper instruído que me hacía esas preguntas que te desencajan y  hacen re-pensar todo, yo podía tratarlo tranquilamente de 'boludo' y putear a gusto y piacere.
Ivan vive de dar cursos, seminarios y otros talleres de cosas jipi (percusion, yoga, rebirthing, reiki) pero no se come el papel de Sidharta urbano como muchos otros falsos gurus que curran por amor a la guita. Me lo demostró varias veces que necesité verlo y no tenía un peso para pagarle: 'No importa, después arreglamos eso, si vos necesitás venir, te venís y punto; el dinero es secundario', dijo y me conquistó.
Tipos como él hay muy pocos y los que abundan son los wannabe y falsos profetas. Más ahora que está de moda ser vegano no sólo por los animales sino también por salud pero clavarte un cartón por finde. Rarísima esa visión, no comen azúcar blanca pero los otros polvitos están más que permitidos. Y es ahí, cuando los cruzo a los nuevos místicos que se me infla un poquito la vena. Porque suele tratarse de chabones y minitas que viven escupiendo veneno para todos lados pero de pronto pareciera que ven la luz y se les agranda el índice y no paran de apuntar y juzgarte. No quiero sonar a Stamateas -que me parece un gil perseguido de la vida- pero es súper peligroso, si uno no es bicho, el cinismo que algunos cargan que puede manipularte e incluso cambiar los hechos en tu cabeza para hacerte sentir un moco bien verde, esos que te salen cuando ya estás enfermísimo, al horno. Te acorralan con acusaciones e insultos enmascarados hasta llegar a donde saben que uno puede erupcionar y cuando eso sucede, te dicen: 'Ves, ves el odio que tenés dentro' o 'Ay pero ¡¿por qué te ponés así?!. De ahí a volverte la mísmísima Violencia Rivas hay un centímetro pero el vampiro te quiere hundir así que te empuja ese centímetro que te falta para llegar a la locura.
Las frases hechas y fragmentitos baratos de libro de Osho salen de la boca del otro cual poeta recitando: 'tu ego no te deja ver', 'lo que te molesta de  mí es un reflejo de vos misma'. Y vos por dentro decís 'con quién carajo te estás juntando o a quién corno le robaste un libro de Osho'. La ira es inevitable pero siempre te juega en contra así que tenés que fruncir un rato el orto y bajar un cambio, por el bien de la discusión, por supuesto. Sin embargo, fruncir hasta los dedos del pie a veces no basta: 'estás rodeada de mala energía y estás vibrando en una frecuencia re fea, hablamos cuando se te pase', típico remate de vampiro que te quiere hacer explotar. Si alguien supera un final así, que me pase la receta. Por el momento mi respuesta a esta gente sigue siendo la misma: agarrame bien la flor de loto!